Biografía de Don Carlos Antonio López

Don Carlos Antonio López nació en Asunción el 4 de noviembre de 1792. Fueron sus padres Miguel Cirilo López y Melchora Ynsfran.

Don Carlos Antonio López estudió en el Colegio San Carlos de Asunción; en 1808 figuraba como estudiante manteísta, y dio exámenes de filosofía (lógica y ética) obteniendo buenas notas. En 1810 aprobó Filosofía, en 1812 ingresó al Seminario; en 1814 entró a regentar la cátedra de  Artes, después de recibir las Menores Ordenes, en 1817 el Doctor Francia le encargó la cátedra de Teología, Moral y Dogmática, que ejerció hasta la clausura del Colegio carolino en 1820.

 Los padres de López fueron “españoles puros y cristianos viejos”, según la expresión de la época. Labraban la tierra que ocupaban y no forman parte de las elevadas o pudientes clases coloniales.

Durante la época del Doctor Francia guardó silencio, sin otras preocupaciones que sus clases de Filosofía y luego el ejercicio de la abogacía. Se aleja del foro, va a trabajar en el establecimiento ganaderil de Villa de Rosario y se prepara en el silencio, o bien ignora su destino y espera transitar por la vida, sin ser sentido ni perseguido.

Contrajo  matrimonio en 1826 con Juana Pabla Carrillo hijastra del rico propietario don Lázaro Rojas de Aranda. Del matrimonio nacieron cinco hijos: Francisco Solano, Venancio,  Benigno, Inocencia  y Rafaela.

 Ya en pleno vigor de la vida se aleja de la capital y desde ese mirador campesino observó el mundo circundante, el horizonte paisano, y conoció de cerca los problemas y necesidades del país. Sus medidas en el futuro tendrán el color nacional, porque su diccionario es el país. Es un Paraguay rapó piré (un paraguayo auténtico).

A  la muerte del Doctor Francia el país quedó prácticamente sin gobierno. La situación era incierta. Se adueñaron de la situación los comandantes de cuarteles de la capital, quienes constituyeron una Junta de cinco miembros. Los jefes del ejército derrocaron a la Junta el 22 de enero de 1841, en ese periodo confuso aparece Don Carlos Antonio López y fue elegido cónsul junto a Mariano Roque Alonso por el quinto Congreso Nacional en 1841.  Al término del Consulado se llamó a congreso en 1844, en ésta se aprobó la constitución redactada por López y el congreso por proclamación,  lo eligió Presidente de la República del Paraguay, atendiendo la voluntad de la nación.

Don Carlos Antonio López  creó los tres órganos del Estado, las tres ramas del gobierno, Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder judicial.

Su política Internacional postulaba en tres principios  fundamentales: reconocimiento de la independencia, libertad de navegación e integridad territorial.

En esta gigantesca labor se funda las industrias básicas del país, emprende grandes obras públicas y crea los organismos técnicos adecuados para la revolución de la riqueza nacional. Construye el primer ferrocarril y la primera línea telegráfica del Río de la Plata; establece la fundición de hierro de Ybycui, de donde salen armas e implementos agrícolas; surgen astilleros, fábricas de papel, de azufre, de pólvora, de artículos de loza, se extrae el salitre y se explotan las caleras. Subvienen las necesidades de la administración pública  y el pueblo desconoce los impuestos.

López revolucionó la instrucción pública, erigiendo en cada sitio habitado del país, múltiples escuelas talleres, donde los alumnos leían, aprendían aritmética, gramática, y otras asignaturas, al par que se adiestran en “los oficios de zapatería, sastrería, tejeduría y el arte de fabricar sombreros”. En cortos años fue extinguido el analfabetismo del territorio nacional.

Quedó organizada la marina mercante, con barcos del Estado que realizaban viajes directos entre Asunción y los principales puertos de  Europa.

El Estado paraguayo no concebía la existencia de un solo paraguayo sin hogar y con justo orgullo, el gobernante dio al pueblo cuenta de su obra.

Carlos Antonio López falleció el 10 de setiembre de 1862. Sus restos trasladados a la catedral y luego a la Iglesia de Santísima Trinidad, donde  fue sepultado. Allí reposó hasta 1937, cuando el gobierno del doctor Félix Paiva dispuso el traslado de sus cenizas al Panteón Nacional.

BIBLIOGRAFIA:

Benítez, J. P. (1990). Carlos Antonio López. Asunción: Imprenta Salesiana.

González, J. N. (1996). Don Carlos Antonio López: La soberanía del Paraguay. Asunción: El Lector.

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